Un par de palabras fueron el puente aquella noche. Dos mundos
se cruzaron barajando un sin número posibilidades, la noche anestesiaba hasta el más grande de los monstruos,
pero sólo a algunos los llevaba más allá del mapa. Los puentes son
edificaciones simples salvo los que forman la verborrea incorrecta en los oídos
tolerantes, esos son transversales, se anidan en el fondo de la inconsciencia
luchando por armarse continuamente de recuerdos vagos, son un collage de
impresiones mal vividas y recuerdos en forma de emociones. Cruzarlos no siempre es la meta, configurarlos
lo son todo, cuando el cuerpo no razona,
cuando las manos son bastones torpes, cuando la lengua es un remolino, cuando
el corazón es un dios que se ama a si mismo
En el capitulo 4 de la primera temporada de Futurama, el profesor Hubert J. Farnsworth, asegura que la materia oscura –el combustible que utilizan para la nave espacial tiene la cualidad de que cada kilo pesa más de cinco mil kilos, lo que en palabras de lo anónimos editores de Wikipedia corresponde a un absurdo similar a afirmar que un kilo de hierro pesa más que un kilo de paja. Me arriesgo a decir que esta apreciación del ficticio combustible no tiene relación con dicho absurdo, si no que esta mucho más cerca de una paradoja lógica aunque con ciertos reparos que terminan por con comprender esta frase como un juego del lenguaje. Las paradojas son errores lógicos de los cuales se pueden extraer conclusiones verdaderas y falsas a la vez. Entre las paradojas más famosas encontramos la descubierta por Bertrand Russell luego de leer el primer volumen de Las leyes fundamentales de la Aritmética de Gottlob Frege, cuando éste, con todo el afán logisista inte...
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