Un par de palabras fueron el puente aquella noche. Dos mundos
se cruzaron barajando un sin número posibilidades, la noche anestesiaba hasta el más grande de los monstruos,
pero sólo a algunos los llevaba más allá del mapa. Los puentes son
edificaciones simples salvo los que forman la verborrea incorrecta en los oídos
tolerantes, esos son transversales, se anidan en el fondo de la inconsciencia
luchando por armarse continuamente de recuerdos vagos, son un collage de
impresiones mal vividas y recuerdos en forma de emociones. Cruzarlos no siempre es la meta, configurarlos
lo son todo, cuando el cuerpo no razona,
cuando las manos son bastones torpes, cuando la lengua es un remolino, cuando
el corazón es un dios que se ama a si mismo
Vengo a mostrarte las raíces Con mis uñas negras rasguñé los pilotes de un muelle abandonado Y marisqué en la oscuridad locos, lapas y uno que otro erizo Llegue a la tierra al salir de ella En el grito de los tubérculos cuando las lombrices se alzaron como pistilos Cuando las piedras se convirtieron en flores secas No soy el mar Pero de la mar vengo a mostrarte las raíces -Hediondas como cráneos Secretas como tumbas- Distribuyo los moluscos en una hoja milimetrada Y dibujo en sus conchas las constantes x e y Con un plumón permanente Para que cuando guarden las cenizas de mis pulmones Quede dibujado el infinito Las papas no guardan ningún secreto Poseen la oscuridad y las raíces Pero fueron despojadas del vitelo y de la sal Quiero una matriz para dormir suspendido en el universo Una coraza de metal blanco Llena de algas como pelos Topó en el fondo de la olla El universo convertido en manjar Provisto de un limón Se transmutó el secreto
Comentarios
Publicar un comentario