Ir al contenido principal

el Campión


Acto I
Sin tener a la venta porotos verdes, el guatón de la esquina gritó: ¡al verde, al verde!
El Campión, de reojo vio a acercarse a la feria una pareja de carabineros, sin pensarlo, casi de modo automático recogió del suelo el paño con los estrenos del mes, los metió al bolso, y sin darme cuenta tiró el bolso en alguna caja arriba de la camioneta. Por un momento la feria se calló, los ojos se clavaron en él, que entre la gente daba vueltas sobre sí mismo. Todos intentaban seguir el ritmo normal, solidarizaban con el casero de las películas, intentando hacerlo pasar por un cliente, pero el silencio era evidente. Se acercó a mi puesto, tomó una bolsa y comenzó a llenarla con lo que tenía al frente, parece que eran naranjas, mientras las echaba miraba sobre su hombro a la pareja, más de una vez me miró a los ojos, queriendo decirme algo quizás, queriendo pasar desapercibido cuando todos lo miraban. El momento fue eterno, pero no fueron más de cinco minutos, el Campión dejó la bolsa llena sobre las naranjas, se tomó el pelo luego de pasar sus manos por la cara contento por haber pasado piola. Se dio otras vueltas para ver si se habían ido y volvió a su rutina.
Acto II
Sin tener a la venta porotos verdes, el guatón de la esquina gritó: ¡al verde al verde!
El campión, de reojo miró por todos lados, con un nudo en el estomagó y no vió nada, sin pensarlo, casi automáticamente respondió  ¡dejate de güebiarpo, guatón culiao!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vengo a mostrarte las raices

Vengo a mostrarte las raíces Con mis uñas negras rasguñé los pilotes de un muelle abandonado Y marisqué en la oscuridad locos, lapas y uno que otro erizo Llegue a la tierra al salir de ella En el grito de los tubérculos cuando las lombrices se alzaron como pistilos Cuando las piedras se convirtieron en flores secas No soy el mar Pero de la mar vengo a mostrarte las raíces -Hediondas como cráneos Secretas como tumbas- Distribuyo los moluscos en una hoja milimetrada Y dibujo en sus conchas las constantes x e y Con un plumón permanente Para que cuando guarden las cenizas de mis pulmones Quede dibujado el infinito Las papas no guardan ningún secreto Poseen la oscuridad y las raíces Pero fueron despojadas del vitelo y de la sal Quiero una matriz para dormir suspendido en el universo Una coraza de metal blanco Llena de algas como pelos Topó en el fondo de la olla El universo convertido en manjar Provisto de un limón Se transmutó el secreto

Russell y Futurama: paradojas y relatividad lingüística

En el capitulo 4 de la primera temporada de Futurama, el profesor Hubert J. Farnsworth, asegura que la materia oscura –el combustible que utilizan para la nave espacial tiene la cualidad de que cada kilo pesa más de cinco mil kilos, lo que en palabras de lo anónimos editores de Wikipedia corresponde a un absurdo similar a afirmar que un   kilo   de hierro pesa más que un   kilo   de paja. Me arriesgo a decir que esta apreciación del ficticio combustible no tiene relación con dicho absurdo, si no que esta mucho más cerca de una paradoja lógica aunque con ciertos reparos que terminan por con comprender esta frase como un juego del lenguaje. Las paradojas son errores lógicos de los cuales se pueden extraer conclusiones verdaderas y falsas a la vez. Entre las paradojas más famosas encontramos la descubierta por Bertrand Russell luego de leer el primer volumen de Las leyes fundamentales de la Aritmética de Gottlob Frege, cuando éste, con todo el afán logisista inte...

el borde de la circunferencia

De algún modo me dirijo al borde de la circunferencia Mis dedos vienen desde el centro Con el lenguaje quieto y las palabras revoloteando Como el decálogo de Moíses No se preocupen les dicen ellos, Esta vez no los conquistaremos Sólo venimos a bailar con sus dioses y sus mujeres A estos los conocemos desde que empezó el mundo Las oraciones del borde de la circunferencia Les parecían silabas sueltas, ladridos de perro, y si sonaban bonitas, quizás cantos de pájaros “tapir” decían, ellos miraban con la cabeza volteada Sin poder apuntar con sus dedos al narigón cerdo que les chupaba los pies Sin diccionario consiguieron hablar con el mandamás hijo si no entiende porque reza, jamás entenderá por qué acá nos faltan grados pal triangulo