Ir al contenido principal

las coronas de las abejas y las hormigas

Las coronas de las abejas reinas se diferencian de las coronas de los hormigas reinas, al ser menos brillantes que estas últimas. Compensan este desinterés por el brillo con una larga capa amarilla y negra. Las hormigas en cambio, lucen pequeños cristales de azúcar sobre sus cabezas, generando un aura brillante en la oscuridad de sus palacios. A ambas las caracteriza sus minúsculas cinturas y su fertilidad. A pesar de los accesorios que pudieran llevar, estas soberanas son seguidas instintivamente por sus súbditos,  pero a pesar de ello nos resulta difícil poder distinguirlas.
Dentro de los eslabones sociales de la entramada jerarquía de abejas y hormigas, existe un problema aun mayor, ya que a la fecha no nos es posible determinar quiénes son los orfebres responsables de las coronas. En el mundo de las abejas, se cuenta el mito de cómo nace la tradición de coronar a las reinas, se dice surgió espontáneamente desde las obreras, quienes decidieron aliviar su incesante puerperio con pistilos de azafrán, inmediatamente la envidia se apoderó de los súbditos de toda estirpe y comenzaron a generar diferentes tipos de coronas, con distintos materiales. Esto indica el pasó de una acción medicinal y altruista, a una acción egoísta y superficial.  De ahí, dice también el mito, se entiende que las coronas de las abejas reinas, en algún momento de la historia tuvieron cristales de azúcar, seguramente robados a las hormigas por algún zángano. En el caso de las hormigas la situación fue diferente, en sus relatos cosmogónicos se cuenta que la coronación de la primera reina fue llevada a cabo por una deidad –la misma deidad que les indicó cómo organizar sus colonias—, la cual dio forma a los cristales con sus mandíbulas, por ello, en el momento en que se coronan las reinas hormigas, nadie sabe de donde aparece la corona, sólo se traspasa de mano en mano, pasando por cada una de ellas hasta llegar el púlpito real.
El reinado de ambas soberanas, en un caso depende netamente de la corona, símbolo y causa del poder,  la cual fue entregada por una sublime entidad; y en el otro no existe una relación causal, solo corresponde a un accesorio sin justificación alguna, o simplemente puede llegar a ser una moda de quienes gobiernan, lo cierto es que a nosotros nos permite poder distinguir de entre los miles de miles de estos seres de iguales características quién es quien domina a tanta inmensidad. No hubiese sido posible un estudio detallado de las jerarquías de estos seres gregarios si no fuese por los accesorios que requieren para su organización civil y religiosa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vengo a mostrarte las raices

Vengo a mostrarte las raíces Con mis uñas negras rasguñé los pilotes de un muelle abandonado Y marisqué en la oscuridad locos, lapas y uno que otro erizo Llegue a la tierra al salir de ella En el grito de los tubérculos cuando las lombrices se alzaron como pistilos Cuando las piedras se convirtieron en flores secas No soy el mar Pero de la mar vengo a mostrarte las raíces -Hediondas como cráneos Secretas como tumbas- Distribuyo los moluscos en una hoja milimetrada Y dibujo en sus conchas las constantes x e y Con un plumón permanente Para que cuando guarden las cenizas de mis pulmones Quede dibujado el infinito Las papas no guardan ningún secreto Poseen la oscuridad y las raíces Pero fueron despojadas del vitelo y de la sal Quiero una matriz para dormir suspendido en el universo Una coraza de metal blanco Llena de algas como pelos Topó en el fondo de la olla El universo convertido en manjar Provisto de un limón Se transmutó el secreto

Russell y Futurama: paradojas y relatividad lingüística

En el capitulo 4 de la primera temporada de Futurama, el profesor Hubert J. Farnsworth, asegura que la materia oscura –el combustible que utilizan para la nave espacial tiene la cualidad de que cada kilo pesa más de cinco mil kilos, lo que en palabras de lo anónimos editores de Wikipedia corresponde a un absurdo similar a afirmar que un   kilo   de hierro pesa más que un   kilo   de paja. Me arriesgo a decir que esta apreciación del ficticio combustible no tiene relación con dicho absurdo, si no que esta mucho más cerca de una paradoja lógica aunque con ciertos reparos que terminan por con comprender esta frase como un juego del lenguaje. Las paradojas son errores lógicos de los cuales se pueden extraer conclusiones verdaderas y falsas a la vez. Entre las paradojas más famosas encontramos la descubierta por Bertrand Russell luego de leer el primer volumen de Las leyes fundamentales de la Aritmética de Gottlob Frege, cuando éste, con todo el afán logisista inte...

el borde de la circunferencia

De algún modo me dirijo al borde de la circunferencia Mis dedos vienen desde el centro Con el lenguaje quieto y las palabras revoloteando Como el decálogo de Moíses No se preocupen les dicen ellos, Esta vez no los conquistaremos Sólo venimos a bailar con sus dioses y sus mujeres A estos los conocemos desde que empezó el mundo Las oraciones del borde de la circunferencia Les parecían silabas sueltas, ladridos de perro, y si sonaban bonitas, quizás cantos de pájaros “tapir” decían, ellos miraban con la cabeza volteada Sin poder apuntar con sus dedos al narigón cerdo que les chupaba los pies Sin diccionario consiguieron hablar con el mandamás hijo si no entiende porque reza, jamás entenderá por qué acá nos faltan grados pal triangulo