La pena ronda el puerto, una sombra persigue, ayer el suelo y el mar cambiaron el ritmo de los días, hoy la rutina se desvaneció en un par de segundos. Un bombardeo de información nos acorrala y nos hace sentir pequeños, frágiles. Preguntas tontas y respuestas inesperadas, los muertos siguen dicen cerca de las diez, un carné perdido, nombres mal dichos. Rápidamente comienzan las excusas y la búsqueda de culpables. Por Internet rondan los pésames y las preguntas. ¿dónde estás?¿por cuál bus viajaste? El destino, el año de mierda, se durmió, no se durmió. El lamento es mutuo, pasa las vallas y nos une. San Antonio y sus familias hoy duermen mal. Todo funcionaba como siempre, un despedida al amanecer como siempre, un frió en el paradero como siempre, un llanto como nunca. Este mal sueño no acaba y no sabemos cuando comenzó.
En el capitulo 4 de la primera temporada de Futurama, el profesor Hubert J. Farnsworth, asegura que la materia oscura –el combustible que utilizan para la nave espacial tiene la cualidad de que cada kilo pesa más de cinco mil kilos, lo que en palabras de lo anónimos editores de Wikipedia corresponde a un absurdo similar a afirmar que un kilo de hierro pesa más que un kilo de paja. Me arriesgo a decir que esta apreciación del ficticio combustible no tiene relación con dicho absurdo, si no que esta mucho más cerca de una paradoja lógica aunque con ciertos reparos que terminan por con comprender esta frase como un juego del lenguaje. Las paradojas son errores lógicos de los cuales se pueden extraer conclusiones verdaderas y falsas a la vez. Entre las paradojas más famosas encontramos la descubierta por Bertrand Russell luego de leer el primer volumen de Las leyes fundamentales de la Aritmética de Gottlob Frege, cuando éste, con todo el afán logisista inte...
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