Desperté a media noche con la nada golpeando las paredes de mi puerta, intentaba entrar por las rendijas donde sólo cabe la luz. No vi algo extraño, ni algo anormal, sólo la nada, blanca, o transparente a ratos negra. Inmensa y pequeña, atómica y universal. No pude mirar más allá de donde estaba pues encadenado a mis sueños sabía que todo era irreal. El querer despertar es una sensación inexpresable. Pero la imagino como lo siguiente. Dos mundos paralelos se muestras como dos espejos el uno frente al otro. Sólo por ser humano, existe la intensa necesidad de elegir entre los dos mundos, siempre estamos cargados de la experiencia del mundo en que nos rodeamos, por lo que nos es imposible elegir sin mirar nuestros errores y felicidades. Pero en el caso de aquella decisión entre un mundo y otro, estamos desembarazados de donde venimos, estamos completamente amnésicos. Y debemos decidir incluso sin una moneda que nos sirva de respaldo, sin el azar. Aquella opción se vive cuando se sabe que se sueña, cuando se sabe que uno no esta donde debe, pero por instantes nos sentimos en un limbo. A media noche la nada atormentaba y asombraba, y por instantes la pensé, la vi, estaba dispuesto a vivir aquel momento. Estaba decidiendo entre dos realidades inconmensurables. Pero después olvidé todo. Y llegué a despertar para ver todo.
Vengo a mostrarte las raíces Con mis uñas negras rasguñé los pilotes de un muelle abandonado Y marisqué en la oscuridad locos, lapas y uno que otro erizo Llegue a la tierra al salir de ella En el grito de los tubérculos cuando las lombrices se alzaron como pistilos Cuando las piedras se convirtieron en flores secas No soy el mar Pero de la mar vengo a mostrarte las raíces -Hediondas como cráneos Secretas como tumbas- Distribuyo los moluscos en una hoja milimetrada Y dibujo en sus conchas las constantes x e y Con un plumón permanente Para que cuando guarden las cenizas de mis pulmones Quede dibujado el infinito Las papas no guardan ningún secreto Poseen la oscuridad y las raíces Pero fueron despojadas del vitelo y de la sal Quiero una matriz para dormir suspendido en el universo Una coraza de metal blanco Llena de algas como pelos Topó en el fondo de la olla El universo convertido en manjar Provisto de un limón Se transmutó el secreto
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