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la ruleta

La ruleta sorteó la decrepitud del ser humano, mágicamente se posó en ninguna parte, fue como mirarse al espejo. Desnudo de ojos y piel. Desnudo de ropa y moral. El infinito crepitar de las sensaciones perdidas, late silencioso en el fondo del hipotálamo o de la hipófisis.  Poco a poco aflora endulzado en un ron con menta o en un vino tibio. La ruleta permitió cerrar los ojos una millonésima de segundo y el golpe cayó en la clavícula: fractura expuesta. La platónica sensación que amarra el alma al cuerpo, se siente como una caricia en el pelo, en algún sueño fugaz. Azar,  fuerza cósmica del devenir,  vuelve por donde viniste que las piedras de mi pecho siguen siendo un muro. Azar desvergonzado vuelve al tiempo en que las cosas se confunden con los sueños, porque hoy mis raíces tocan la roca madre y cubren el campo entero. Azar imaginario ten presente que ya no te oigo, ni te escucho. Miro la ruleta destruida y mientras recojo mis rodillas, este huracán no ...

Me levanto y levito

                 Me levanto y levito, me muevo suavemente hasta encontrar la bufanda café, esa que me daba dos vueltas y media y sobraba. Salgo arropado de mis sienes zumbantes, busco el aire en un cigarro antes de lavarme los ojos, recorro el centro que aun no despierta, los suplementeros me detienen con intrigantes noticias que ayer también lo fueron y quizás también anteayer y quizás también ante-anteayer. A esto sólo le falta mar. A la orilla de Antonio Núñez de Fonseca, el puerto se puede ver de frente, sería bueno ir con un vino tibio a ver despertar la ciudad. Me arrepiento, compro pan en el lugar más alejado de la casa, no compro del diario y me devuelvo. Dos huevos fritos son el remedio para encarrilarme a la rutina. Hiervo el agua y recuerdo las lluvias de Valparaíso en calle Fischer, el rio que cruzaba la escalera verticalmente y las ventanas abiertas para sentir aquel frio. Me arropo con la chaqueta de mi abuelo, la que se le romp...

el valle de Urlumó

"Afirman que Anaxímenes dijo que el aire es el principio de todas los cosas y que es infinito en tamaño, y determinado respecto a su cualidad". (D-K 13 A 6) La aldea estaba situada en la periferia de la selva mexicana, tuvo dos nombres, se dice que el primer nombre fue Urlumó, los que supieron de este sitio  traducen su nombre como el  “lugar donde no entra el viento”. Ya que se situaba en un valle protegido por dos gigantescos cerros tupidos de una densa vegetación.  Los ancianos decían que el nombre Urlumó  fue acuñado por el patriarca Cotocó, luego de un sueño en que le se apareció el dios Ometeotl. El segundo nombre de Urlumó lo acuñaron quienes fueron testigos del amor imposible entre Yamá y Ancoló, quienes los vieron pasar entre las calles de tierra, rodeados por una estela de polvo y hojas. Cuentan aquellos, que Urlumó pasó a llamarse Anlumó “lugar donde el viento no puede salir”.  El patriarca Cotocó fue el padre de Yamá, cuenta la historia q...

en los cables

Amor, hoy vi un pájaro sobre los cables,  entre el gris y ruidoso paisaje. entremedio de esta red un gorrión se puso a descansar quería ser quizás un fa o un mi o un sol en aquel pentagrama no pude fotografiar sus movimientos a veces movía la cabeza, levantaba las alas pero el sonido de los camiones no me dejaba saber si estaba cantando

ABORTO

Los legisladores chilenos abortan cualquier tipo de proyectos respecto al aborto. Abortan la posibilidad de discusión, abortan las explicaciones médicas respecto al aborto. Esperan dar a luz la confirmación de una ideología inviable, esperan dar a luz la confirmación de una ideología lejana al dolor físico y psíquico de quienes ven frustrados sus sueños paternalistas, obligándolos a continuar con una ilusión que no tendrá frutos.

demostración indirecta

1.- Supóngase la negación de la premisa a demostrar hasta encontrar una contradicción. 2.- dios, si existes concédeme una pincelada de locura. 3.- si no existes propongo la venta legal de sustancias alucinógenas con efectos perpetuos Q.E.D. 

con los ojos pegados en la calle

Voy por las calles con los ojos pegados al suelo. Son cerca de las once. Las sombras y los reflejos en las baldosas antiguas, Me hacen pensar que estoy en cualquier lugar del mundo. Así mi mente volátil etérea infinita, Por momento se siente en Valparaíso. Pero el absorbente silencio aterriza el flujo constante de sensaciones Y presenta a San Antonio tatuado en el suelo Adornado del sonido vacio de las bodegas cerradas, o el ladrido de los perros de la caleta o crujir de las gruas que se mueven con una lentitud imperceptible. Voy por la calle, con los ojos pegados al suelo, Justo en la entrada a ningún lugar, Mirando la carta del naipe que se repite en cualquier parte Aferrándome a la creencia por sobre la sensación. Voy por la calle con los ojos pegados Y esta favorecida ruta carece de paisajes laterales. No se ve puertecito, ni el mar, ni la virgen centinela. Solo estrías en las baldosas Las misma que pudieran haber aquí y en cualquier otro sitio.